viernes, 17 de junio de 2011

EL CREDO DE ELSA URBINA

MI PROFESIÓN DE FE




SOY POR TI, ERES EN MÍ

TU CREADOR AMADO, QUE TODO LO HAS CREADO



PADRE SIEMPRE AMANTE, LUZ ETERNA,

FORTALEZA Y COMPAÑÍA PERFECTA

TE MANIFIESTAS EN LO EXCELSO Y EN LO MUNDANO

FUENTE INAGOTABLE DE DULZURA Y CONSUELO



ANHELO PADRE VIVIR A JESUS, SER DE AMOR,

DE PAZ, LUZ Y CONGRUENCIA

MAESTRO, EJEMPLO Y HERMANO

Y SENTIR SU PRESENCIA EN MI PROPIA PRESENCIA



PRESENCIA QUE ERES “TU” TU QUE ERES EN TODO Y TODOS

YA NO MAS JUICIOS YA NO MAS TEMORES

YA NO MAS AMOR CON CONDICIONES

SOLO CONFIANZA QUE ERES EN MÍ

Y CERTEZA QUE SOY A TRAVÉS DE TI



TODOS SOMOS IGLESIA, QUE BUSCA, QUE CAMINA

UNIDOS TODOS, APRENDIENDO SIEMPRE

TENDIENDO LAZOS, CONSTRUYENDO PUENTES

QUIERO VIVIR EL HOY CON CONFIANZA PLENA

A TRAVÉS DE TU “ESPIRITU” TODO LO ILUMINA Y LLENA



SABIENDO QUE SE NADA PERO “TU” ME SOSTIENES

SABIENDO QUE HOY PUEDO VIVIR TÚ REINO

SABIENDO QUE CADA INSTANTE ES UN PRESENTE

QUE TODO LO ABARCA, TODO LO IMPREGNA,

TODO LO LLENA, TU AMOR OMNIPRESENTE.







MARIA ELSA URBINA MARTÍNEZ

EL CREDO DE LUIS NÚÑEZ

Mi CREDO


Creo en Dios, que nos ama, a toda la humanidad, como un padre. Creador comprometido del Universo. Que se manifiesta y vive a través de su creación animándolo todo con amor a manos llenas. Creo en el hombre, canal privilegiado de Dios, hecho a su imagen y semejanza, con potencial divino. Creo en Jesus como el modelo a seguir, que desarrolló al máximo su potencial humano y divino, y que nos trajo la buena nueva del Amor de Dios.

Creo en el Amor, como la experiencia humana que nos acerca mas a Dios, que nos permite crecer y andar en nuestro camino hacia nuestra plena realización y felicidad.

Creo en la unión y la colaboración como vocación natural del hombre. En su necesidad de formar comunidad; de pertenecer. Creo en las diferentes iglesias, como grupos humanos ávidos de una experiencia y una relación ordenada y organizada con Su Creador. Creo en su honesta intensión de desarrollar el potencial divino de sus miembros.

Creo en la oración y la contemplación como caminos de desarrollo interior y de experiencia y unidad con Dios.

Creo en el Amor infinito de Dios por su creación, que lo funde en ella, un Amor que “toma la iniciativa”, y que perdona siempre.

Creo en la vida eterna. Ilusiono con la muerte un re-encuentro directo con Dios

EL CREDO DE CHAQUI IÑESTA

CREDO


CHAQUI OCAMPO DE IÑESTA

12 Junio 2011

Creo en un Dios Padre que me ama incondicionalmente, en forma personal y que quiere lo mejor para mí. Que desea que sea feliz y plena ya que yo misma soy responsable de mi felicidad ó infelicidad.

Creo en Jesús hijo de Dios y que vino a enseñarnos una nueva manera de vivir, con una total libertad, una nueva manera de disfrutar la vida, que quiere que nos amemos todos como hermanos, puesto que eso es lo que somos. Demostrándonos la seguridad del Amor de nuestro Padre Dios, porque hagamos lo que hagamos NUNCA dejará de Amarnos. Él llegó hasta las últimas consecuencias con este mensaje revolucionario para su época y se dejó crucificar.

Creo en el Espíritu Santo que es Dios Amor, que es la fuerza, el poder, la energía, la inteligencia y sabiduría que nos guía y anima a crecer y mejorar cada día, además nos sigue manteniendo en unidad y armonía con los demás.

Creo en una Iglesia como comunidad de hermanos, donde unos a otros nos apoyamos y nos ayudamos a crecer y en la medida que lo hacemos, crecemos nosotros mismos.

Creo también en esta bendita tierra que nos ha visto crecer y que es muy importante que la cuidemos, puesto que es nuestro hogar.

Y sobre todo creo en el amor de mi familia, de mi madre y hermanos, de mi esposo, de mis hijos, nueras y sobre todo de mis nietas, de mi grupo de amigas y creo también en el amor de las personas que me rodean a quienes les he podido compartir algo de lo maravilloso que ha sido Dios conmigo.

miércoles, 15 de junio de 2011

EL CREDO DE VIOLETA ALVAREZ

CREDO

VIOLETA ELIZABETH ALVAREZ BARRAGÁN

Creo en Dios porque me dio la vida, está en mí,

Por su amor incondicional, me ama tal cual soy,

No por lo que haga o deje de hacer, confía en mí.

por la naturaleza y todo lo que existe.

Creo en Jesucristo porque es el Dios mismo

Él es Vida y con sus enseñanzas me invita a ser

Cada día un mejor ser humano.

Creo en el Espíritu Santo, como la fuerza interior

Que me impulsa a abrir mi corazón a Dios

para llevar a cabo mi misión en este mundo.

Creo en la Iglesia que sea dinámica

transforme a la Humanidad, se adapte

al tiempo actual, que nuestro compromiso

sea el servicio hacia los demás formando así,

una comunidad participativa.

Creo en que hemos sido salvados y un

Padre amoroso no tiene de que perdonarnos

Lo único que quiere es que seamos felices

y vivamos en Plenitud.

Amén

lunes, 13 de junio de 2011

APORTACIÓN DE CLAUDIA R. GRANADA SOBRE EL CAPÌTULO 19

“NUEVA FORMULACIÓN DEL ANTIGUO SÍMBOLO”

Me parece que LEANERS, en este capítulo 19, nos da al final lo que habíamos estado esperando desde un principio, primero nos deja sin herramientas para poder sentir y vivir lo que es darnos cuenta de los errores y ataduras donde poníamos nuestras Fe o nuestras creencias o más bien el manejo de una Fe infantil con la que no podemos hacer frente a las diferentes etapas que nuestra Vida nos reclama, nos da respuestas adultas a vivencias adultas que requerimos todos los días.

En mi caso es más bien llenar el ansia existencial, y la búsqueda de una vida coherente con lo que profeso como Fe.

Mi religión hoy es muy sencilla “Que todos aprendamos a honrar a las personas”.

Y mi profesión de Fe sería:

Creo en Dios que está dentro de cada uno de nosotros y se manifiesta en cada persona.


Y en Jesucristo su hijo que con su Vida nos enseña un nuevo comienzo, y que con su muerte al unirse a Dios nos libera del sufrimiento y nos da por medio del Amor la consumación definitiva de la humanidad entera.


Creo en el Espíritu Santo que me da fuerza para pertenecer a una comunidad universal a través de la participación común y el ejemplo para cambiar nuestro entorno y transformar el egoísmo para llegar a ser un Ser auténtico y liberado conectado conmigo ahora y siempre.


Amén.

Todavía no se qué tan heterónoma puedo sonar, pero me gusta mucho más, que repetir como perico lo que no me dice nada, y ya no me importa cambiarlo una y otra vez, según avance en mi crecimiento y en mi madures, porque ahora sé que hacer y decir según lo valla necesitando en las diferentes etapas que mi Vida necesite.

martes, 17 de mayo de 2011

APORTACIÓN DE MECHE OCEGUERA AL CAPÍTULO 19

Nueva formulación del antiguo símbolo


Capitulo 19

Este último capítulo del libro de Lenaers lo visualizo como la síntesis de todo lo expues-to, analizado y reflexionado en los capítulos anteriores. Es la respuesta a la pregunta ¿a dónde me lleva el nuevo paradigma en mi vida de fe? Y digo “vida de fe”, porque si toda esta confesión y creencias no me lleva a “vivirla”, no me sirve de nada, en vano sería la recitación de la formula de fe .Es necesario asumir “estas buenas” como algo positivo, y hacerla vida.

Nos hemos pasado la vida escuchando la recitación del credo, y lo volvemos a escu-char, pero…..no lo confesamos, no lo hacemos vida. Y como dice Lenaers, una confe-sión de fe es la aceptación de la comunicación que Dios hace de Sí mismo. Cada uno de los artículos trata de Dios. Así mismo, nos aconseja conectar un “transformador es-piritual a cada uno de los “doce artículos de fe”, y explica de esta manera la formula-ción del antiguo símbolo.

El “creo en Dios”, expresa lo esencial de nuestra postura existencial de fe.

El ”todopoderoso”, no se refiere a un mago capaz de intervenir a voluntad en el orden cósmico, mas bien habla del “Milagro original”, quien puede dominarlo todo y produce desde Sí mismo la totalidad del orden cósmico. Esto nos evoca el concepto de “crea-dor”, pero no como “hacedor a partir de la nada”, sino que la obra creada es una ex-presión material de la persona del artista, en este caso, Dios; sin olvidar que no podemos prolongar nuestra existencia de manera independiente del que la creó, ya que “creador” significa el fundamento último de todas las cosas, en cuanto su ser in-abarcable se hace cada vez mas visible en todas las maravillas del universo en evolución.

El nombre de “Padre” a ese Dios, está refiriéndose a la experiencia profunda de Dios que tuvo Jesús de Nazareth. Este título de “Padre” nos evoca el amor del Padre, y nos da la certeza de ser amados gratuitamente, y a su vez, nos señala el camino de la aceptación de lo que pueda sobrevenirnos sin que nosotros podamos cambiarlo.

“Hijo de Dios”, es un título que le corresponde al Mesías, como Rey de Israel, a todo el pueblo y a Adán (como árbol genealógico de Jesús).”Hijo” significa figura y parábola, así como objeto de especial amor y cuidado.

Lo llamamos “Nuestro Señor” porque confesamos la grandeza trascendente del artesa-no de Nazareth y porque Jesús es la Revelación poderosa que Dios hace de Sí mismo en medio de nosotros y participa por tanto de la gloria de Dios.

Cuando confesamos que “Jesús se encarnó por obra del Espíritu Santo”, debemos de-jar de pensar en términos fisiológicos. El Espíritu de Dios no es substituto de José. Lo que confesamos es la acción creadora de Dios en la persona de Jesús, hijo de José y de María. Esta acción se proyecta simbólicamente y en una mirada retrospectiva hacia los mismos comienzos de su existencia.

En la frase “descendió a los infiernos”, nos lo aclara el saber que “el mundo inferior” de los antiguos no era más que una interpretación mitológica del destino obscuro del ser humano, que muere y es sepultado. Estos infiernos, o mundo inferior, son el Sheol o Hades. Esta figura de la bajada de Jesús a los infiernos, nos habla de la fuerza de vida del “resucitado” que ha abierto el futuro y ha iniciado un nuevo comienzo.

La frase “resucitó de entre los muertos” es una imagen del hacerse (Jesús) uno con Dios, el cual es Vida y Creatividad sin medida.

“Subir al cielo” significa “desaparecer en Dios”, la “unificación total con el Milagro Divino Original.

“Desde allí ha de venir a juzgar los vivos y los muertos”. En un ordenamiento jurídico primitivo, en el que se necesita restablecer el derecho que ha sido pisoteado, y rectificar lo que alguien ha torcido, se habla de castigar al culpable. Pero “el ordenamiento divino del amor” consiste más bien en la sanación o curación del sufrimiento, la expulsión de lo malo desde el corazón mismo del ser humano, mediante la fuerza del amor y la consu-mación definitiva de la humanidad que de ello, se deriva. Dicha consumación abarca a la humanidad entera, la de antes y la que viene.

“Creo en el Espíritu Santo”. Desde la Iglesia primitiva, hablar del Espíritu de Dios era hablar del mismo Yahvé en su aparición creadora, salvadora y santificadora.

“Creo en una Iglesia santa, católica…….Es decir, creer en una Iglesia universal (no lo-cal), con el carácter de santa, que siempre apunta a una participación en el ser trascen-dente de Dios. Creer en una Iglesia de seres humanos que reconozcan la presencia de Jesucristo viviente en esta figura falible.

“Comunión de los Santos”.Por un lado nos habla de la actitud del hombre de dejar en-trar la santidad de Dios en su ser, y por otro lado “comunión” significa la participación común en las cosas santas.

“El perdón de los pecados”, no tiene nada que ver con el sacramento de la confesión. “Perdón” significa esencialmente una sanidad interior del ser humano que se realiza a través del amor, que va haciendo retroceder el egoísmo paso a paso.”Perdón” es así la “buena noticia” de que el Milagro Divino” se esfuerza en transformarnos en el ser autén-tico y liberado que quisiéramos ser.

Finalmente, en el último artículo confesamos:”creo en la resurrección de los muertos” y “en la vida eterna”…..Si con la frase “resurrección de los muertos”, es impensable que las moléculas de nuestro organismo, una vez descompuestas y desorganizadas, pue-dan volver a reconstruirse completamente después, ¿qué mensaje de buena nueva habrá en este artículo?.........Que el ser humano está llamado a crecer a través de la muerte mediante la fuerza del soplo de Dios que es amor.

Las palabras “eterna y vida”, que son lenguaje figurado de la experiencia de este mun-do, nos apuntan a un tiempo sin límites, a una superación absoluta de este nivel bio-químico.

Sin embargo, no podemos ni imaginarlo, sólo sabemos que se trata de algo bueno, co-mo plenitud, sin amenazas, pleno y que ha de ser amor y semejante a Dios.



“Mi confesión de fe, si no es testimonio de vida, es en vano”.

Deseo que mi fe cristiana sea una actitud de completa y absoluta entrega y confianza a Dios. Estoy dispuesta, como cristiana, a dar razón de la espe-ranza que me llena, y mostrar la riqueza de sentido de lo que confieso.



Por eso, mi nueva confesión de fe-vida es:

Creo en un Dios, fundamento último de todas las cosas, milagro original. Dios Padre que me ama gratuitamente y sin restricción alguna. Que a través de mí quiere manifestarse, como lo hace con todas las maravillas del uni-verso en evolución.

Creo y vivo esa experiencia profunda de amor dentro de mí y a través de mí hacia todo lo creado, y de todo lo creado hacia mí.

Creo y vivo en total confianza en brazos de mi Padre, sabiendo que todo or-den establecido por El está bien y que lo acepto tal cual es la realidad sin pretender que cambie y sea diferente.

Creo en Jesús, el artesano de Nazareth, quien es la revelación plena que Dios hace de Sí mismo en medio de nosotros.

Creo en la acción creadora de Dios por obra de su Espíritu en la persona de Jesús, a través de sus padres humanos José y María, desde los mismos comienzos de su existencia.

Creo en ese Jesús que se hizo completamente “uno con Dios”, “Desapare-ció” en Dios y se realizó en El “la unificación total con el milagro divino origi-nal”.Creo en Jesús,”el viviente”, y lo experimento vivo en mí y en el otro.

Creo y vivo a ese Jesús que me invita a morir a mí misma, desasirme, y ser una con el Padre.

Creo y vivo a Jesús, como una fuerza sanadora, desde el corazón mismo del hombre, a través del amor y hacia la plenitud.

Creo y vivo esa acción creadora, transformadora y vivificante del Espíritu de Dios en mi vida.

Creo y vivo en conciencia unitaria con todo lo creado, viviendo en comunión nuestra santidad por la participación en el Ser trascendente de Dios, y com-partiendo las “cosas santas “dentro de una Iglesia universal, en donde reco-nocemos la presencia viviente de Jesús, a pesar de la falibilidad de los se-res humanos que la conforman.

Creo y vivo la sanación interior del ser humano que se realiza dejando el egoísmo poco a poco, a través del amor, transformándonos el “milagro di-vino” en un hombre nuevo.

Creo que el ser humano está llamado a crecer a través de la muerte me-diante la fuerza del soplo de Dios, y vivo con gran esperanza de que se trata de algo bueno, pleno, sin límites, lleno de amor y semejante a Dios.



Estoy consciente que el caminar en la vivencia de mi Fe es un proceso y como tal, exis-ten altibajos, pero confío que la luz y la fuerza del Espíritu de Dios encarnado en mi, obrará amorosamente en cada instante de mi vida.



Meche López Padilla

jueves, 24 de marzo de 2011

APORTACIÒN DE LOURDES ADÀN AL CAPÌTULO 18

ORAR




Orar es estar,

estar consigo mismo y con Dios,

de manera consciente y amorosa

en unión inseparable y misteriosa.





Orar es una experiencia

de paz y armonía

en entendimiento y humildad,

frente a Dios, que es alegría.





Orar es entrar en sintonía con Dios,

es dejar que Él ore en nosotros;

es ver, como en espejo,

nuestro verdadero Yo,

sin los dobleces del ego.





María de Lourdes Acevedo.

Marzo de 2011