martes, 17 de mayo de 2011

APORTACIÓN DE MECHE OCEGUERA AL CAPÍTULO 19

Nueva formulación del antiguo símbolo


Capitulo 19

Este último capítulo del libro de Lenaers lo visualizo como la síntesis de todo lo expues-to, analizado y reflexionado en los capítulos anteriores. Es la respuesta a la pregunta ¿a dónde me lleva el nuevo paradigma en mi vida de fe? Y digo “vida de fe”, porque si toda esta confesión y creencias no me lleva a “vivirla”, no me sirve de nada, en vano sería la recitación de la formula de fe .Es necesario asumir “estas buenas” como algo positivo, y hacerla vida.

Nos hemos pasado la vida escuchando la recitación del credo, y lo volvemos a escu-char, pero…..no lo confesamos, no lo hacemos vida. Y como dice Lenaers, una confe-sión de fe es la aceptación de la comunicación que Dios hace de Sí mismo. Cada uno de los artículos trata de Dios. Así mismo, nos aconseja conectar un “transformador es-piritual a cada uno de los “doce artículos de fe”, y explica de esta manera la formula-ción del antiguo símbolo.

El “creo en Dios”, expresa lo esencial de nuestra postura existencial de fe.

El ”todopoderoso”, no se refiere a un mago capaz de intervenir a voluntad en el orden cósmico, mas bien habla del “Milagro original”, quien puede dominarlo todo y produce desde Sí mismo la totalidad del orden cósmico. Esto nos evoca el concepto de “crea-dor”, pero no como “hacedor a partir de la nada”, sino que la obra creada es una ex-presión material de la persona del artista, en este caso, Dios; sin olvidar que no podemos prolongar nuestra existencia de manera independiente del que la creó, ya que “creador” significa el fundamento último de todas las cosas, en cuanto su ser in-abarcable se hace cada vez mas visible en todas las maravillas del universo en evolución.

El nombre de “Padre” a ese Dios, está refiriéndose a la experiencia profunda de Dios que tuvo Jesús de Nazareth. Este título de “Padre” nos evoca el amor del Padre, y nos da la certeza de ser amados gratuitamente, y a su vez, nos señala el camino de la aceptación de lo que pueda sobrevenirnos sin que nosotros podamos cambiarlo.

“Hijo de Dios”, es un título que le corresponde al Mesías, como Rey de Israel, a todo el pueblo y a Adán (como árbol genealógico de Jesús).”Hijo” significa figura y parábola, así como objeto de especial amor y cuidado.

Lo llamamos “Nuestro Señor” porque confesamos la grandeza trascendente del artesa-no de Nazareth y porque Jesús es la Revelación poderosa que Dios hace de Sí mismo en medio de nosotros y participa por tanto de la gloria de Dios.

Cuando confesamos que “Jesús se encarnó por obra del Espíritu Santo”, debemos de-jar de pensar en términos fisiológicos. El Espíritu de Dios no es substituto de José. Lo que confesamos es la acción creadora de Dios en la persona de Jesús, hijo de José y de María. Esta acción se proyecta simbólicamente y en una mirada retrospectiva hacia los mismos comienzos de su existencia.

En la frase “descendió a los infiernos”, nos lo aclara el saber que “el mundo inferior” de los antiguos no era más que una interpretación mitológica del destino obscuro del ser humano, que muere y es sepultado. Estos infiernos, o mundo inferior, son el Sheol o Hades. Esta figura de la bajada de Jesús a los infiernos, nos habla de la fuerza de vida del “resucitado” que ha abierto el futuro y ha iniciado un nuevo comienzo.

La frase “resucitó de entre los muertos” es una imagen del hacerse (Jesús) uno con Dios, el cual es Vida y Creatividad sin medida.

“Subir al cielo” significa “desaparecer en Dios”, la “unificación total con el Milagro Divino Original.

“Desde allí ha de venir a juzgar los vivos y los muertos”. En un ordenamiento jurídico primitivo, en el que se necesita restablecer el derecho que ha sido pisoteado, y rectificar lo que alguien ha torcido, se habla de castigar al culpable. Pero “el ordenamiento divino del amor” consiste más bien en la sanación o curación del sufrimiento, la expulsión de lo malo desde el corazón mismo del ser humano, mediante la fuerza del amor y la consu-mación definitiva de la humanidad que de ello, se deriva. Dicha consumación abarca a la humanidad entera, la de antes y la que viene.

“Creo en el Espíritu Santo”. Desde la Iglesia primitiva, hablar del Espíritu de Dios era hablar del mismo Yahvé en su aparición creadora, salvadora y santificadora.

“Creo en una Iglesia santa, católica…….Es decir, creer en una Iglesia universal (no lo-cal), con el carácter de santa, que siempre apunta a una participación en el ser trascen-dente de Dios. Creer en una Iglesia de seres humanos que reconozcan la presencia de Jesucristo viviente en esta figura falible.

“Comunión de los Santos”.Por un lado nos habla de la actitud del hombre de dejar en-trar la santidad de Dios en su ser, y por otro lado “comunión” significa la participación común en las cosas santas.

“El perdón de los pecados”, no tiene nada que ver con el sacramento de la confesión. “Perdón” significa esencialmente una sanidad interior del ser humano que se realiza a través del amor, que va haciendo retroceder el egoísmo paso a paso.”Perdón” es así la “buena noticia” de que el Milagro Divino” se esfuerza en transformarnos en el ser autén-tico y liberado que quisiéramos ser.

Finalmente, en el último artículo confesamos:”creo en la resurrección de los muertos” y “en la vida eterna”…..Si con la frase “resurrección de los muertos”, es impensable que las moléculas de nuestro organismo, una vez descompuestas y desorganizadas, pue-dan volver a reconstruirse completamente después, ¿qué mensaje de buena nueva habrá en este artículo?.........Que el ser humano está llamado a crecer a través de la muerte mediante la fuerza del soplo de Dios que es amor.

Las palabras “eterna y vida”, que son lenguaje figurado de la experiencia de este mun-do, nos apuntan a un tiempo sin límites, a una superación absoluta de este nivel bio-químico.

Sin embargo, no podemos ni imaginarlo, sólo sabemos que se trata de algo bueno, co-mo plenitud, sin amenazas, pleno y que ha de ser amor y semejante a Dios.



“Mi confesión de fe, si no es testimonio de vida, es en vano”.

Deseo que mi fe cristiana sea una actitud de completa y absoluta entrega y confianza a Dios. Estoy dispuesta, como cristiana, a dar razón de la espe-ranza que me llena, y mostrar la riqueza de sentido de lo que confieso.



Por eso, mi nueva confesión de fe-vida es:

Creo en un Dios, fundamento último de todas las cosas, milagro original. Dios Padre que me ama gratuitamente y sin restricción alguna. Que a través de mí quiere manifestarse, como lo hace con todas las maravillas del uni-verso en evolución.

Creo y vivo esa experiencia profunda de amor dentro de mí y a través de mí hacia todo lo creado, y de todo lo creado hacia mí.

Creo y vivo en total confianza en brazos de mi Padre, sabiendo que todo or-den establecido por El está bien y que lo acepto tal cual es la realidad sin pretender que cambie y sea diferente.

Creo en Jesús, el artesano de Nazareth, quien es la revelación plena que Dios hace de Sí mismo en medio de nosotros.

Creo en la acción creadora de Dios por obra de su Espíritu en la persona de Jesús, a través de sus padres humanos José y María, desde los mismos comienzos de su existencia.

Creo en ese Jesús que se hizo completamente “uno con Dios”, “Desapare-ció” en Dios y se realizó en El “la unificación total con el milagro divino origi-nal”.Creo en Jesús,”el viviente”, y lo experimento vivo en mí y en el otro.

Creo y vivo a ese Jesús que me invita a morir a mí misma, desasirme, y ser una con el Padre.

Creo y vivo a Jesús, como una fuerza sanadora, desde el corazón mismo del hombre, a través del amor y hacia la plenitud.

Creo y vivo esa acción creadora, transformadora y vivificante del Espíritu de Dios en mi vida.

Creo y vivo en conciencia unitaria con todo lo creado, viviendo en comunión nuestra santidad por la participación en el Ser trascendente de Dios, y com-partiendo las “cosas santas “dentro de una Iglesia universal, en donde reco-nocemos la presencia viviente de Jesús, a pesar de la falibilidad de los se-res humanos que la conforman.

Creo y vivo la sanación interior del ser humano que se realiza dejando el egoísmo poco a poco, a través del amor, transformándonos el “milagro di-vino” en un hombre nuevo.

Creo que el ser humano está llamado a crecer a través de la muerte me-diante la fuerza del soplo de Dios, y vivo con gran esperanza de que se trata de algo bueno, pleno, sin límites, lleno de amor y semejante a Dios.



Estoy consciente que el caminar en la vivencia de mi Fe es un proceso y como tal, exis-ten altibajos, pero confío que la luz y la fuerza del Espíritu de Dios encarnado en mi, obrará amorosamente en cada instante de mi vida.



Meche López Padilla

jueves, 24 de marzo de 2011

APORTACIÒN DE LOURDES ADÀN AL CAPÌTULO 18

ORAR




Orar es estar,

estar consigo mismo y con Dios,

de manera consciente y amorosa

en unión inseparable y misteriosa.





Orar es una experiencia

de paz y armonía

en entendimiento y humildad,

frente a Dios, que es alegría.





Orar es entrar en sintonía con Dios,

es dejar que Él ore en nosotros;

es ver, como en espejo,

nuestro verdadero Yo,

sin los dobleces del ego.





María de Lourdes Acevedo.

Marzo de 2011

miércoles, 23 de febrero de 2011

RESPUESTA DE ANA LAURA JIMÈNEZ C. A PARTICIPACIÒN DE CLAUDIA GRANADA AL CAP. 18

QUERIDA CLAUDIA: RECIBÍ TUS COMENTARIOS AL CAPÍTULO 18, Y DE VERDAD ME PARECIERON MUY BELLOS, PROFUNDOS, BASADOS EN EXPERIENCIA PERSONAL Y A LA VEZ EN UNA FE QUE VA MADURANDO CADA VEZ MÁS.

ME PARECIÓ PRECIOSA LA ORACIÓN FINAL, CIERTAMENTE ES DIFÍCIL DEJAR ATRÁS FÓRMULAS MÁGICAS QUE AUNQUE INFANTILMENTE, ANTES NOS DABAN ALGUNA, AUNQUE RELATIVA, SEGURIDAD, PERO AHORA COMO TU DICES EN LA ORACIÓN, ENCONTRAMOS QUE DIOS NOS DA ALGO MUCHO MEJOR, EL SABER QUE PASE LO QUE PASE ÉL SIEMPRE ESTARÁ CON NOSOTROS, ALENTÁNDONOS, CONSOLÁNDONOS, DÁNDONOS LA FUERZA, LA VALENTÍA, LA LUZ PARA ACTUAR LO MEJOR QUE PODAMOS, Y FINALMENTE, ESTANDO EN SUS BRAZOS… ¡TODO ESTÁ BIEN! GRACIAS POR TAN BELLA PARTICIPACIÓN, OJALÁ MUCHOS PUEDAN LEERLA. UN BESO.

PARTICIPACIÓN DE CLAUDIA R. GRANADA DE DUARTE

HACIA DONDE VOLVEMOS? Capitulo 18

SOBRE LA ORACION

Claudia R. Granada de Duarte



En toda mi búsqueda por entender quien soy, de donde vengo, de tratar de aclarar y tener respuestas a mis hijos de cómo formar una identidad propia sin perder nuestra espiritualidad, y que además me sostenga en todos los aspectos de mi vida, de mujer, de mamá, de esposa y de persona completa sin morir en el intento, he encontrado respuestas durante estos años de estudio, en este maravilloso grupo y curso, y me llena plenamente y me satisface saber y darme cuenta que hay mucho que saber y hacer, que para ojos de mucha gente nuestra Iglesia y Religión porque ahí es donde tratamos de encontrar algunas de nuestras respuestas, nos han decepcionado, traicionado, engañado y manejado para no encontrar exactamente nada,… nada de respuestas.

Pero en este grupo he encontrado una inalcanzable y enriquecedora forma de ver, que hay mucho por saber, por conocer, en caminos que no son precisamente donde buscaba.

Pero hay una parte de mi vida que se da día a día en todo momento, y que todavía no encuentro, y me sorprende todas las noches o ante una preocupación o una emoción no encontrar palabras……Me encuentro con mi silencio porque ahora no existe ninguna frase, ninguna oración para “ un….” como decirlo,… tengo la confianza, tengo la paciencia, tengo la certeza de que Dios está en mi y estamos bien, pero me falta una oración que me de paz me tranquilice, que me abandone en ella, que contagie, para dejar ahí mis preocupaciones, para lo que no puedo ya hacer nada y ya no está en mis manos.

Es como dice Lenaers “horror al vacío”, al dejar atrás los “dos mundos”, el de arriba y el de abajo, es más difícil que dejar el poder de los padres y depositarlos en un poder de otro mundo, que me resuelva lo que ya no puedo sola.

Me queda claro y me gusta saber que no hay otro allá arriba a quien yo pueda motivar para que haga algo por mí, pero él que todo lo completa, me escucha, y estoy destinados a su encuentro, hasta ahora lo sentía ajeno y fuera de mi, en momentos de oración.

Si este encuentro lo he pedido de manera infantil e incompleto, porque así me lo enseñaron, y si además como lo he pedido a través de peticiones lejanas y con intercesores, me explica la insatisfacción, en lugar de llegar a una plenitud.

Creo que hasta ahora podría escribir lo siguiente.

Dios:

“Hace mucho que no te pido nada,

Porque ya entendí que lo que tienes preparado para mi es mucho mejor.

Lo estoy dejando, lo estoy disfrutando,

Lo estoy saboreando,

Porque todo está bien,

Para mí para los míos,

Para los de adentro para los de afuera,

Así es lo mejor que debe ser,

Así Tú y Yo lo vemos igual,

Vemos la Vida sin límites.”

Amén.

jueves, 27 de enero de 2011

A PROPÒSITO DEL CAPÌTULO XVI, APOR`TACIÒN DE LOURDES ADÀN

Sueño, sombra…







Sueño, sombra, compañera mía;


sueño contigo…


La virtud tienes de atarme a la tierra;


de nublar mi ego en su locura.


De alejar de mí, los sueños vanos.


Mi humanidad me revelas.


El fruto de reconocerte es la humildad,


El don tienes de hacerme compasiva.


Entiendo otras sombras, cuando veo la mía.


Sueño, sombra, compañera mía;


Sueño contigo y te amo.




María de Lourdes Acevedo

APORTACIÒN DE LOURDES ADÀN SOBRE EL CAPÌTULO XVI

Tema 16. El camino de la curación interior


Como el sacramento de la confesión está ligado íntimamente con el tema del pecado, primero tendríamos que dilucidar qué es pecar. Recuerdo las palabras de Jesús en la cruz: “Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen”. Realmente el ser humano, por lo limitado que es, puede hacer daño a sus semejantes, pero lo hace mayormente o por ignorancia o por no haber recibido en su vida el amor necesario para crecer sanamente. Pienso que difícilmente un ser humano puede dañar de manera grave, con consciencia y libre voluntad, a un semejante; cuando se hace es porque hay algo enfermo en esa persona. Se elige el bien, la libertad se ejerce realmente al elegir un bien, no un daño. Daños leves, sí que cometemos, otra vez por nuestra calidad humana que vive entre “la gravedad y la gloria”; lo verdaderamente humano es elevarnos por el entendimiento y la virtud; el camino de humanización, que es para lo que estamos en esta vida, consiste en un proceso de elevación, para irnos divinizando. Como dice Spong: “Hemos separado completamente los conceptos Dios y hombre; pero pensemos que realmente no hay separación, es un continuum inacabable…”



Viendo esto así, realmente no hay culpa, sino “cruz” (como dice Arregi). La carga culpígena es enfermiza, claro que es aprendida por una religiosidad mal entendida; pero sí existe un sentimiento de dolor y pena, al tomar consciencia de que produje algún daño a un ser que es mi semejante, y esto porque existe en el fondo de mi ser algo que llamamos conciencia y que se ha ido conformando a través de la evolución, y que me va alertando de la calidad de mis acciones o de mis pensamientos. Por esta razón, sí creo que en ocasiones es necesario expresar un sentimiento de perdón hacia el otro que es “como yo”. Naturalmente que a mayor entendimiento y sabiduría, los juicios se van acabando y voy avanzando hacia no juzgar al otro y hacia no tomar como personal, lo que yo creo que ha sido una ofensa o un daño para mí. Entramos entonces en un estado de verdadera paz y serenidad. De ahí la regla de oro, que en toda expresión religiosa existe: “Trata al otro como quieras que te traten a ti”.



En nuestro caminar por la vida, conviven dentro de nosotros “el fariseo y el publicano”, que, como dice Martínez Lozano, representan el EGO y nuestro verdadero YO; en este caminar debemos aprender a convivir con ambos, dándonos cuenta de que el Ego es el que me hace verme “mejor, mayor, superior, etc. que el otro”; el Ego nos pierde, nos engaña, da a nuestra realidad personal una cara que no tiene. Nuestro verdadero YO, hace ver con claridad nuestra condición humana que es a la vez “gloria y gravedad”. Debemos aprender a ver nuestra pesantez, nuestra sombra, y a nuestro EGO con mirada compasiva; pero también con claridad y lucidez: sin esconder lo oscuro y lo frágil de nuestro ser. Para esto se requiere un autoanálisis honesto y permanente, y, además una aceptación humilde y sincera de todo lo oscuro, una aceptación franca y amorosa de mi sombra, para encontrar mi verdadero ser. Soy luz y sombra, eso soy y eso somos todos, mientras caminemos en este mundo. Dios lo sabe perfectamente, nos conoce mejor que nosotros mismos, y así nos ama y nos abraza, como hizo el Padre Bueno al hijo pródigo, al regresar de sus correrías: sin juicios, sin reclamos, con amor, fiesta y celebración.

Por todo lo anterior, creo que deberemos repensar el sacramento de la Penitencia y encontrar formas más adecuadas por lo que significa, esto es: la aceptación incondicional de Dios al ser humano, y esto, como un estímulo para elevarnos a la condición de verdaderos Hijos de Dios.

María de Lourdes Acevedo M.

Enero 2011

martes, 18 de enero de 2011

CERRANDO EL CURSO...APORTACIÒN DE GUSTAVO GÓMEZ VILLARREAL

NUESTRO GRUPO NOCTURNO TUVO AYER SU SESIÒN DE CIERRE, COMPARTIMOS EXPERIENCIAS DE VIDA SOBRE TODO Y CÒMO NUESTRO CURSO HA INFLUÌDO SOBRE TODO EN NUESTRA MANERA DE VIVIR COMO PERSONAS, COMO ESPOSOS, COMO PADRES Y TAMBIÈN COMO MIEMBROS DE NUESTRA COMUNIDAD, Y ES QUE NUESTRA FE SI NO ES PARA VIVIRLA NO TIENE SENTIDO. LA REUNIÒN FUÈ PROFUNDAMENTE ENRIQUECEDORA PARA TODOS. LES COMPARTO LO QUE GUSTAVO NOS PERMITIÒ QUE COMPARTIÈRAMOS EN ESTE BLOG COMO SU TRABAJO DE CIERRE O DE AUTOEVALUACIÒN:

COMENTARIOS DEL APRENDIZAJE FINAL CON MOTIVO DEL CIERRE DEL TALLER DE “OTRO CRISTIANISMO ES POSIBLE”
POR GUSTAVO GÓMEZ VILLARREAL


EL DESARROLLO HUMANO DEBE SERVIR PARA GENERAR CAMBIOS INTERNOS Y EXTERNOS QUE NOS PERMITAN VIVIR UNA VIDA DIGNA DE SER VIVIDA, DICHO DE OTRO MODO, QUE NOS PERMITA SER FELICES EN ESTE PASO POR LA VIDA.

LAS PRIMERAS ETAPAS DE MI VIDA LAS PASE CREYENDO QUE EXISTÍA UN DIOS QUE TODO LO PUEDE, QUE TODO LO DOMINA, QUE TODO LO VIGILA Y EN ALGUNOS CASOS QUE PREMIA Y/O CASTIGA.

CUANDO LLEGO A MI JUVENTUD Y MADUREZ, PASO DE SER UN CREYENTE A UN ATEO, PARA LUEGO REGRESAR A CREER Y DESPUES NO CREER. ESTA VIDA LLENA DE CONFUSIONES EN CUANTO A LA FE, MARCARON, AHORA LO SÉ, UN PERIODO DE MI VIDA DE APROXIMADAMENTE 20 AÑOS, EN LOS QUE LA INDEFINICIÓN Y DESCONOCIMIENTO DEL PORQUÉ Y PARA QUE VIVIR, FUERON LA NORMALIDAD.

RECONOZCO AHORA, QUE MI RECHAZO HACIA LA FÉ-IGLESIA-RELIGIÓN ESTABAN TOTALMENTE ADEREZADAS CON UN GRAN DESCONOCIMIENTO EN CUANTO AL TEMA, Y ME RECONOZCO QUE EN ESA ETAPA, FUI UN NEOFITO IRREVERENTE.

CUANDO LLEGO A ESTE TALLER, LO PRIMERO QUE DESCUBRO ES UNA GRAN RIQUEZA QUE ME AYUDA MUCHISIMO EN LA VIDA DIARIA, QUE ME ABRE LOS OJOS A TODO LO QUE SUCEDE A MI ALREDEDOR, ME AYUDÓ MUCHISIMO A VER DE OTRA MANERA MI MATRIMONIO, HACIENDOME VER QUE ESTE VA MAS ALLA QUE UNA SIMPLE Y SENCILLA RELACIÓN ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER, SINO QUE ES AHÍ DONDE SE ENCUENTRA A LA MEJOR AMIGA, A TU ESPEJO, A TU MAS GRANDE ADMIRADORA Y A LA VEZ A TU MAS ACERRIMO CRÍTICO, A TU CONFIDENTE, A UNA MADRE SUSTITUTA EN OCASIONES Y A UNA COMPAÑERA DE VIDA INSUSTITUIBLE, QUE HACE DE ESTA VIDA UNA VIDA QUE VALE LA PENA VIVIR.

ASI TAMBIEN ME ENCUENTRO CON LA POSIBILIDAD DE DAR RIENDA SUELTA A MI IMAGINACIÓN Y DESCUBRO DE FORMA MUY CLARA LA MANERA DE SER UN LIBRE PENSADOR, EN DONDE LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO COMIENZA A SUSTITUIR A TODOS AQUELLOS DOGMAS INCUESTIONABLES QUE LA IGLESIA CATOLICA SEMBRÓ DURANTE TANTOS SIGLOS EN LA SOCIEDAD, Y EN ESPECIFICO EN MI.

ESTA LIBERTAD DE PENSAMIENTO PRODUCTO DEL CRECIMIENTO PERSONAL Y DE LA MODERNIDAD, VINO A ROMPER CON LAS REGLAS Y PATRONES MORALES QUE ME FUERON IMPUESTOS EN MI INFANCIA Y JUVENTUD Y FUERON INICIALMENTE SUSTITUYENDO LAS “VERDADES, TEORÍAS E IDEAS SOCIALMENTE ACEPTADAS”, SIN EMBARGO TAMBIEN SE GENERÓ UN VACÍO PARCIAL, AL QUEDAR DESECHADAS LAS IDEAS DE ANTAÑO HASTA EN TANTO ENCONTRARAMOS UN NUEVO CAMINO MAS CLARO, PRECISO Y LLANO DE UNA NUEVA FÉ, BASADA EN UN NUEVO LENGUAJE, EN UN NUEVO AXIOMA Y EN UNA NUEVA FORMA DE VIVIRLO.

VIVIR LA VIDA ES UN ASUNTO ESTRICTAMENTE PERSONAL Y ACEPTAR LAS IDEAS AÑEJAS DE CÓMO VIVIRLA ES TANTO COMO EMITIR UNA CARTA DE RENUNCIA A LA VIDA.

NOSOTROS DEFINIMOS COMO VIVIR NUESTRA VIDA, Y ALCANZAR LA FELICIDAD SE VUELVE UN LOGRO PERSONAL INCUESTIONABLE Y PURO.

ESTE NUEVO AXIOMA (TEONOMIA) NOS ANIMA A UTILIZAR LO QUE DIOS NOS DÁ Y QUE ES LA LIBERTAD COMO EJE RECTOR, PARA PENSAR, PARA RELACIONARNOS, PARA COMUNICARNOS O INCLUSIVE PARA ASOCIARNOS, ENTRE OTROS.

ESTA LIBERTAD OBLIGA A LA RESPONSABILIDAD, SOBRE TODO A LA OBLIGACION DE CRECER COMO PERSONA Y ENCONTRAR DIVERSAS FORMAS DE VIVIR LA VIDA DE FORMA DIGNA, DE TAL FORMA QUE EL SER HUMANO ESTE MAS PREOCUPADO POR CRECER DE FORMA PERSONAL, QUE POR ESTAR FORMULANDO CONSTANTEMENTE REGLAS Y PATRONES DE CONDUCTA PARA LA SOCIEDAD.